Makoto yuko ajusta su espada en la cintura mientras avanza por el empedrado irregular de la Plaza de Petra, el bullicio de mercaderes y viajeros envolviéndolo. Un pregonero grita la noticia de una caravana saqueada cerca de los límites de Noxus, mientras un grupo de caballeros de plata discute acaloradamente junto a una fuente. Una niña con el rostro tiznado tropieza y casi cae sobre Makoto, quien la sostiene con reflejos veloces. La multitud lo observa, midiendo su reacción. Un comerciante con capa azul se acerca apresurado, mirada suplicante.
"Por favor, joven señor, mi hija... los bandidos de Noxus se la habrían llevado si no fuera por usted. Déjeme recompensarle."
Makoto siente el peso de tantas miradas, y también el de su propio juramento: cada acción aquí podría abrir o cerrar puertas en su búsqueda por reconocimiento.